Ampliación del uso de fertilizantes orgánicos: dos escenarios para el sistema agroalimentario del Perú

Como exploramos en nuestro blog anterior, todos los residuos generados en la finca tienen valor para preparar “alimentos” para el suelo, por lo que su manejo debe basarse en los principios y prácticas de la economía circular y la agroecología. En conjunto, la aplicación de una variedad de técnicas de fertilizantes orgánicos mejora las propiedades del suelo y contribuye a la nutrición integral de los cultivos.
A través de la aplicación frecuente a lo largo del tiempo, las comunidades agrícolas pueden observar amplios beneficios edáficos (relacionados con el suelo y las plantas), ambientales, sociales y económicos de los fertilizantes orgánicos, como se muestra en la siguiente tabla.

Tabla 1: Beneficios de los fertilizantes orgánicos
Nivel | Beneficios de los fertilizantes orgánicos sólidos y líquidos |
Edáfico (relacionado con el suelo) |
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Ambiental |
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Social |
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Económico |
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A pequeña y gran escala: dos vías para aumentar la fertilidad del suelo
Actualmente se debe desarrollar un programa integral de manejo de la fertilidad del suelo bajo dos escenarios estratégicamente definidos para gestionar adecuadamente la nutrición de las plantas, con miras a garantizar una producción y productividad sostenidas en las zonas agrícolas.
Agricultura familiar y seguridad alimentaria
El primer escenario se relaciona con la agricultura familiar, que se caracteriza por la integración parcial al mercado interno y por la producción de subsistencia, y que representa el mayor número de unidades productivas del Perú. En estas condiciones existen sistemas de producción con diferentes niveles tecnológicos, con potencial y limitaciones—especialmente en lo que respecta al manejo de la fertilidad del suelo.
Dadas las condiciones en las que se practica la actividad agrícola (topografía accidentada, riesgos de sequía y heladas, suelos degradados y falta de cobertura vegetal), es necesario definir propuestas que permitan convertir estos sistemas de producción tradicionales hacia uno que priorice los principios ecológicos y mejore su capacidad productiva.
Esta conversión debería orientarse hacia un modelo de agricultura sostenible que, ante todo, resuelva cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria. Esto requiere crear un conjunto de opciones técnicas basadas en el uso eficiente de los recursos disponibles dentro de la unidad agrícola —mediante el ciclo y reciclaje de la biomasa producida dentro del sistema— e incorporar técnicas simples y de bajo costo que faciliten este proceso.
Agricultura Comercial: Conversión Tecnológica y Productividad
El segundo escenario se relaciona con la agricultura comercial, estrechamente ligada a los mercados, caracterizada por un alto uso de insumos externos (fertilizantes y pesticidas). Estos sistemas se gestionan con enfoques de corto plazo y de alto beneficio y no tienen en cuenta los costos ambientales y sociales. Son sistemas totalmente abiertos y, para devolver al suelo los nutrientes extraídos por los cultivos, dependen del uso masivo de fertilizantes sintéticos.
En estas condiciones también es importante proponer mecanismos de conversión tecnológica basados en programas para reducir el uso de agroquímicos. En el futuro, no deberíamos mantener la productividad aumentando las dosis de fertilización; más bien, deberíamos centrarnos en gestionar el suelo ecológicamente mediante la interacción entre los componentes del sistema. Desde la Red de Acción Agrícola Alternativa (RAAA) consideramos que Perú cuenta con tecnologías que pueden aplicarse dentro del sistema para ayudar, en el mediano plazo, a reducir estos insumos.

Para generar cambios cualitativos en ambos casos, se requieren procesos de transición diferenciados dependiendo de las potencialidades y limitaciones del sistema. En los sistemas tradicionales será necesario implementar diseños agrícolas y planes de cultivo basados en la conservación de la fertilidad del suelo; la interacción entre las actividades agrícolas, ganaderas y forestales será clave para utilizar eficientemente el espacio y lograr el ciclo y reciclaje de los recursos orgánicos en la finca.
En la agricultura comercial de altos insumos, la primera etapa requerirá implementar técnicas de sustitución de insumos (en la medida de lo posible, mayor uso de insumos orgánicos y menor uso de fertilizantes sintéticos). Sobre la base de este proceso, la producción debe organizarse hacia la diversificación. Esta medida permitirá fuentes de ingresos complementarias dentro del sistema, lo que será muy beneficioso para el agricultor.
Para lograr la conversión, actualmente existen tecnologías y experiencias relacionadas con el manejo de la fertilidad del suelo —muchas de las cuales son prácticas que la agricultura tradicional ha mantenido a lo largo del tiempo. Entre las técnicas que pueden ayudar a iniciar este proceso sin generar costos adicionales destacan la rotación de cultivos y el cultivo intercalado. La simple implementación de esta práctica genera una serie de beneficios para la conservación del suelo y la seguridad alimentaria. También es un punto de partida para reducir la dependencia de insumos externos.
Estas técnicas se complementan con el uso de materia orgánica en sus diversas formas (compost, vermicultura, fertilizantes foliares orgánicos, ácidos húmicos y fertilizantes líquidos altamente concentrados), así como biofertilizantes y minerales, cada vez más innovadores y validados. Si bien aún es necesario trabajar para mejorar su eficiencia y calidad a la hora de aumentar la fertilidad del suelo, está claro que ya contamos con un amplio compendio de técnicas con las que iniciar el cambio.

Sin embargo, no hay que pasar por alto que la elección de la mejor opción para gestionar el suelo como recurso depende en gran medida del enfoque subyacente: si adoptamos una visión productivista “mercantilista”, ni el sistema productivo ni la fertilidad del suelo serán sostenibles. Si, por el contrario, partimos de un enfoque integral, tendremos mayores opciones para abordar los riesgos inherentes a los sistemas de producción.




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